La etimología de la palabra «cerveza» derivaría muy probablemente del nombre de la diosa romana de la agricultura, las cosechas y la fecundidad, Ceres.

Diosa romana de la agricultura, Ceres
Diosa romana de la agricultura, Ceres

Esta teoría, planteada por Phillippe Duboë-Laurence y Christian Berger en el «Libro del Amante de la Cerveza«, se basa en el amplio consenso que existe sobre la etimología de la palabra «cereal» como proveniente del vocablo «cerealis», que designa aquello perteneciente a la diosa Ceres, a la que habitualmente se representa con espigas de trigo en la mano.

La fuerza de Ceres

Cerveza entonces puede haberse referido a la «Ceres-vis» (fuerza de Ceres), como producto de la fermentación de cereales como cebada, trigo y avena.

La raíz común es fácilmente apreciable en sus voces española («cerveza»), portuguesa («cerveja»), catalana («cervesa»), gallega («cervexa») y extremeña («cervécia»), entre otras.

Teoría del origen celta

La teoría del origen celta, planteada por el filólogo español Joan Corominas sostiene que la etimología de la palabra «cerveza» proviene del latín «cervêsïa», que a su vez toma esta palabra del idioma galeico utilizado por los celtas, con raíz en los términos «cwrw» (cerveza) y «coirm» (cereales).

Plinio el Viejo
Plinio el Viejo

Cerveza, como una voz de origen galo o celta, es un vocablo que ya emplea en latín el propio Plinio el Viejo (23-79 d.C.), con la forma de «cervesia» (y sus variantes «cerevisia», «cervisia», etc.).

Sin embargo, el primer contacto de los romanos con la cerveza y sus variantes no se da por su relación con los pueblos celtas. La cerveza ya era un producto bien conocido para griegos y romanos.

Su elaboración y consumo se da en Sumeria, Anatolia y en especial entre los antiguos egipcios que elaboraban distintos tipos de cerveza por fermentación de diversos cereales.

Hay bastantes indicios de que los griegos de época muy arcaica elaboraron cerveza antes que vino, por contacto con todos estos pueblos y que su elaboración y consumo se vinculaba a Démeter, el equivalente griego de la diosa romana Ceres.

Teoría del origen francés

La teoría del origen francés plantea que los españoles habrían adoptado el término «cerveza» del francés medieval «cervoise», que a su vez se habría derivado de la palabra galo-romana (o sea, del francés antiguo, dialecto del latín) «cerevisiae».

En la época en que los españoles adoptaban el término «cerveza» desde el francés (alrededor de 1482), estos, a su vez, comenzaban a dejar de utilizar «cervoise» en favor del término «biere», que proviene del germánico «bier», que a su vez proviene del latín «bibere» (beber), el cual era el término más popular en el norte de Europa, donde el clima es más favorable para la producción de los granos que se utilizan para elaborar cerveza

Así, el idioma español mantuvo el uso de la derivación «cerveza», mientras la mayor parte de los países europeos usaban derivados del germánico, como es el caso del inglés «beer», francés «bière» e italiano «birra».

«Cerveza» en otros idiomas

En el norte de Europa, los daneses utilizan la palabra «øl», mientras que en Finlandia utilizan la palabra «olut», que se dice tienen sus raíces en una expresión protoindoeuropea que se usaba en cuestiones relacionadas con la brujería.

El término nórdico también parece compartir su origen con la palabra «ale», que es el término inglés para designar ciertos tipos de cerveza.

Por último, en los países del este de Europa se utilizan variaciones de la palabra «pivo», cuyo origen se remonta al eslavo antiguo, donde el prefijo «pi» significaba «beber» con el uso de la culminación «-ivo» como una especie de gerundio.

Existe consenso sobre su primer registro escrito de la palabra «pivo» en los textos de los monasterios ortodoxos de los siglos VI y VII, pero algunos filólogos van aún más allá y señalan que la sílaba «pí» también está presente en la palabra utilizada para cerveza en chino mandarín «píjiŭ», apuntando a una posible relación directa.

La historia de la cerveza

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